
Para los que somos jovenes y empezamos en esto de la arquitectura la cara de este hombre no nos es familiar, pero por el contrario si os digo hotel ac o la torre de los Bardinos seguro que os viene enseguida el nombre a la mente, a si es, D. Pedro Massieu, ese gran maestro del que todos hemos oído hablar y pocos le han puesto cara. La verdad es que siempre se nos ha puesto como referencia del buen quehacer en la arquitectura canaria pero poco conocemos de el mas allá de que hizo un hotel con el que hoy todos reconocemos las palmas de g.c. y para los mas entendidos dos edificio de viviendas el abanico de la plaza de la victoria y el masiega en Rafael Cabrera... a y los apartamentos Don Pedro en playa del ingles.
Quizás representa , junto a Salvador Fabregas y otro arquitectos, el momento que vivió la arquitectura en los 60 y 70 cuando el hormigón en bruto con el que platicaban en el resto de Europa gracias a Le-corbusier, no terminaba de gustar en canarias por la sociedad del momento, viéndose obligados los arquitectos canarios a trabajar de una manera mas fina el hormigón a base de prefabricados y moldeados imprimiendo un carácter singular que hoy se ha olvidado y que no se enseña en las escuelas.
Pedro Massieu era un arquitecto que enseñaba la responsabilidad del oficio en cada detalle que en su estudio trabajaba a escala y maqueta real, que mimaba en un papel y que luego materializaba en la obra junto al artesano orgulloso de su trabajo.
El proyecto va directo al concepto, a lo fundamental sin ningún adorno, desde el primer croquis aparece ya la imagen final que va a tener el edificio y todas las cuestión a las que deberá enfrentarse. Arquitectura sobria pero cálida, control de la geometría y aspecto monolítico, asistimos al crecimiento de una obra que se lee desde su cimentación . No hay maquillaje, pura tectónica, a base de huesos se construye el espacio.
Pedro Massieu entendía perfectamente cual era el problema de construir en canarias, la escasa preparación de la mano de obra, la localización geográfica, nuestra cultura y nuestro clima y hacía de ello una virtud para enfrentarse al proyecto, prefabricados de hormigón, modulación o cantos rodados fueron sus armas, tanto es así, que el estado de conservación sus obras así lo avalan.
Lo que está claro es que su obra no está para ser copiada sino para enseñarnos a ver la gran posibilidad de mundos que esconde nuestra cultura y que ahora toca recuperar.