Este tipo de experiencias en la ciudad se remonta a las primeras ciudades modernas en las que
el vidrio y el acero dieron lugar a una nueva arquitectura, ciudades como New York o Hong Kong, son conscientes de ello y presentan los edificios como escaparates para abrirse al publico. Los reflejos y trasparencias se manifiestan aun más cuando la noche hace mella en la ciudad llenándola de luces donde los edificios enseñan su actividad interior, creando situaciones peculiares de "vouyerismo" para aquellos en el que espiar al vecino le despierta un morbo especial con el que matar el aburrimiento.
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