enero 21, 2010

redescity


La recta nos ha servido como concepto vehicular para organizar una serie acontecimiento de manera lógica siendo uno consecuencia del otro, como si abrir una puerta, de una manera predecible, nos llevara a un recibidor, que a su vez nos mostraba la escalera, que nos mostraba otra puerta al final del camino. El cine, la arquitectura, la literatura,… nos ofrece una estructura en la que el espectador conoce los hechos, se enreda en la trama y el desenlace se nos revela la verdad, pero… que pasaría si ese final no existiera, si pudiésemos seguir encadenando información con la incertidumbre de no conocer el destino de nuestro viaje y donde la única alternativa fuese apretar el botón “off” en el momento que desees acabar, entonces estaríamos hablando de Internet.

La recta pierde sentido hoy en mundo de redes, los objetos no son racionales, un suceso que en matemáticas se conoce como cambio de variable, en la que el recorrido no responde a una lógica sucesiva sino a un cambio de estimulo por el individuo.

La arquitectura está expuesta a este debate, como las vanguardias dieron respuesta a la modernidad, la arquitectura tiene que volver a descomponerse para volver a nacer, el orden ya no es racional ni sucesivo, mas bien espontáneo.

Sin embargo eso nos pone en la tesitura de cómo organizamos la ciudad, como organizamos un frente marítimo que es lineal, si cobra sentido el bloque y los ejes, o por el contrario, la permeabilidad, las organizaciones en red o las mallas son los mecanismos que demanda una sociedad cada vez mas interconectada.

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