
Cuando William Turner pintaba el sol de Venecia lo hacía quemando la foto, a modo de obturador sobreexpuesto, con el fin de distorsionar la figura de la ciudad, dotando al fondo de una fuerza brutal que acabaría evolucionando en obras posteriores a una abstracción impresionante.
La foto tomada es una instantánea de la pasada tormenta que azoto la ciudad, si es inevitable acordarnos de Turner, también parece evocarnos al cine mas fantasioso, al azul eléctrico de cualquier cartelera del cine japones o a la famosa portada del Batman "the dark night" de Frank miller.
En cualquier caso, creo que la imagen vale la pena, ya que no suele ser muy común captar esta visión de la catedral.
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